Venezuela se levantaba tras una noche de insomnio electoral. Unos con la confianza en que todo permanecería igual; otros creyendo en otro camino. Ambos se equivocaron; aunque los medios han dejado correr estas elecciones algo ha cambiado en Venezuela. Ya no es la misma Venezuela que de forma absoluta seguía la revolución chavista. Tampoco es la Venezuela del cambio, no todos han querido extirpar a Chávez de su corazón y su nación. Sin embargo, sí que ha cambiado algo, la emoción ante las urnas, la paciencia ante las largas esperas, la superación del temor por el deber con su nación y la esperanza han sido algo inherente a estos comicios. Unas elecciones que, pese a lo que dicen los diarios, no han transcurrido con normalidad. 

 

Desde primera hora de la mañana la diana ya determinó que no iban a ser unas votaciones normales. La diana suele despertar a Venezuela y ser un llamado a las urnas. En esta ocasión, este pistoletazo de salida solo fue escuchado por algunos venezolanos. Emanaron desde Twitter muestras de extrañeza por parte de twitteros del país que no habían escuchado la diana en sus distritos.

 

Pese a este despertar con un toque de perplejidad, muchos venezolanos se dirigieron a sus mesas electorales a votar esperanzados. El nuevo sistema de votación automatizado prometía unas votaciones ágiles y seguras. Nada más comenzar, se demostraba que en ciertos colegios esto no pasaría de promesas. Estallaba en Twitter una cadena de advertencias en las que se afirmaba que el sistema contaba como nulos los votos emitidos cuando la imagen del candidato no estaba totalmente cargada. Esto supuso que los votantes más precoces perdiesen su derecho a voto. La guinda final a las complicaciones tecnológicas la pusieron las máquinas de ciertos colegios electorales; que debieron ser sustituidas por el voto manual a escasas horas del cierre oficial de los colegios.

 

A estos fallos se aunaron las esperas. Colas interminables que confrontaban con mesas vacías. Llegaron hasta el extremo de que horas tras el cierre oficial de las urnas, votantes esperaban para ejercer su derecho al voto. En estas colas se produjo la parte más dramática de la jornada, 3 víctimas de sangre por herida de fuego. Un total de 15 delitos se contabilizaron en esta jornada, que para muchos a transcurrido con… normalidad. Es tan normal que motoristas armados irrumpan y provoquen el pavor en las colas electorales.

 

Una normalidad que no vi cuando los tanques salieron a mantener la paz. Tampoco llegué a entender por qué el periódico El País recibió una filtración del CNE, en la que se afirmaba que Chávez ganaría por un millón de votos, cuando aún quedaban mesas abiertas; o cuando el ABC afirmaba que ganaría Capriles poco después del cierre oficial, que no definitivo, de las urnas. Una jornada que transcurre con normalidad según leo hoy. Pero es una jornada que hoy ha provocado que las cuentas de Twitter de muchos venezolanos ardan. Es una jornada que ha dado un nuevo ejemplo de oposición, una oposición con el respaldo de millones de venezolanos y que ha puesto a la continuidad contra las cuerdas. Una jornada que si bien no ha cambiado nominalmente la historia nominalmente puede, y casi debe, ser un punto de inflexión para que el debate se abra. Porque ayer, la mayoría de los venezolanos dieron un ejemplo de lo que es amar la democracia; ayer fue una jornada extraordinaria.

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