Romney, el hombre de los 250 millones de dólares, era el único candidato que las encuestas situaban como un auténtico rival para Obama. Un hombre que presume de no haber pisado Washington, laboralmente hablando, ha encontrado, o le han presentado, a su compañero en el viaje a la presidencia de EEUU. Este es Paul Ryan, conservador, 42 años y miembro de la Cofradía de la Santa Tijera Privatizadora. ¿Qué caracteriza a este tándem republicano? ¿Quién ha sido el encargado de formarlo? ¿Cómo afectará este nuevo componente a la campaña de Romney?

Romney era el hombre, aparentemente, más al centro de la parte republicana; algo que nunca llegó a agradar a los del Tea Party. Esto era una ventaja externa, ya que podía ser un imán para los desencantados con la administración Obama. Al mismo tiempo podía suponer una fricción entre los sectores más conservadores que aupaban a Santorum y los que se apiñaron en torno a Romney en la recta final. Romney ya ha elegido compañero, con el que pretende evitar la fricción y conseguir la Casa Blanca.

Esta posible fricción parece haber tocado a su fin. El aglutinante de los republicanos es Paul Ryan. El nombramiento de este hombre, fraguado a fuego conservador desde la universidad y consolidado como un hombre fiscalmente liberal en Washington supone la presencia del Tea Party y de sus ideales en el equipo de Romney. Ryan es un férreo defensor de la competitividad, reniega de la dependencia del ciudadano respecto al Estado y aboga por el superávit público, a casi cualquier precio, para esto no le tiembla la mano al proponer la retirada de ayudas a ancianos, enfermos, etc.  En su ámbito ideológico es un católico; conservador contrario al matrimonio gay, de los que creen que la Carta Magna debería recoger la definición bíblica de matrimonio y de los que defiende la creación de una frontera que impida la inmigración mexicana. Ryan, pese a los posibles símiles, no es una Sarah Palin, es un hombre con más de una década en asuntos de Washington y solo ha alzado la voz en temas fiscales, no se ha manchado las manos de grasa públicamente contra el matrimonio gay como Palin o Santorum.

El austero Ryan y el americanista Romney forman un tándem, cuanto menos, curioso. Solo falta conocer que características se impondrán en este. Puede que la incorporación de Ryan haga que el American Century, que Romney promete, haga aguas bajo el peso del realismo, pues como ya dijo Friedman en el NYT no hay dinero para este. Ryan también puede aportar una de esas historias que tanto venden en campaña. El ahora candidato a la vicepresidencia tiene una historia personal aliñada con pérdidas prematuras, esfuerzo y un apellido conocido y poderoso en todo el Estado de Wisconsin. Solo queda ver que Ryan venderán en campaña y si no será un revulsivo para indecisos e hispanos que vean peligrar sus derechos frente a este tándem, donde aún no se sabe quién lleva el manillar.

Anuncios