¡Que las armas caminen! Esta sería la orden que desde la Oficina para el Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de EEUU se habría dado. Una orden que afectaba tanto a guardias fronterizos, como a comerciantes de armas. Con esto comenzó la operación Fast and Furious. Este operativo tenía como objetivo directo: seguir el rastro de las armas hasta los miembros de los cárteles del narcotráfico mexicano y su detención. Para conseguirlo se permitió la venta y el traslado de armas de fuego a cualquier persona, aunque se tuviese constancia de su vinculación al tráfico de armas a México. Pero no se contaba con que el rastro de muchas de esas armas solo se encontrarían cuando ya hubieran sido empleadas, en muchos casos junto al cuerpo de su víctima.

La operación tuvo lugar en el estado de Arizona. Desde este, las armas viajarían, con gran probabilidad, al cartel de Sinaloa liderado por el Chapo Guzmán.  Como inciso y para conocer la peligrosidad de este, se debe saber que el Chapo es, tras la muerte de Bin Laden, el hombre más buscado por México y EEUU y que la información valiosa para su detención está valorada en 37 millones de dólares. Las casi de 2000 armas llegaron a este; como demuestran los crímenes perpetrados con estas, los alijos hallados en propiedades del Chapo y otros miembros del cártel, etc. Así la operación fue un fracaso en cuanto a sus objetivos, reforzó al cártel al que debía detener. Lo que se hizo “en nombre de la seguridad” solo beneficio a armeros de Arizona y a mafiosos de Sinaloa.

Esta operación podría haber seguido en el anonimato; ya que se hizo a espaldas del ejecutivo mexicano, de los agentes de la ATF desplegados en ese país e incluso a espaldas de la Casa Blanca, ya que no hay pruebas que confirmen que esta conocía el operativo.  Fueron los remordimientos de un agente de la ATF, John Dodson, los que sacaron a la luz el caso. La muerte de un agente, Jaime Zapata, con armas de Rápido y Furioso fue la causa de que Dodson contara las ordenes que había recibido. Ordenes que aunque fueron destapadas, no habían sido invalidadas en 2011. Un dato cuanto menos alarmante es que la muerte ,que fue catalizador de los remordimientos del agente Dodson, se produjo cuando ya había tenido lugar un aumento considerable de los homicidios en tierras mexicanas, cortesía de las armas de Fast and Furious, aumento del que se informó a la ATF desde sus efectivos en México.

Como ya hemos adelantado dentro de las fronteras mexicanas se debe diferenciar el impacto de Fast and Furious en sectores. En primer lugar, el cártel de Sinaloa. Este ha visto reforzado su potencial armamentístico con armas como rifles Barrett calibre .50 o  AK47. La cifra estimada de armas que esta operación frustrada ha dejado entrar a territorio mexicano es de cerca de 2000; algo realmente preocupante, ya que por ejemplo el regimiento de Rangers del ejercito de USA tienen 2500. Podemos hablar de que la operación ha convertido al cártel de Sinaloa en un auténtico batallón, su enemigo oficial es el cartel de Juárez; sus víctimas reales, civiles. También se debe valorar la repercusión dentro de las esferas políticas de México, la actuación del gobierno estadounidense ha sido interpretada por miembros de estas como una “agravio a la soberanía mexicana”. La operación ha puesto de manifiesto la porosidad de las diecinueve fronteras del norte del país y la necesidad de medidas reales en estas. Sin  embargo, queda un tercer sector de México a comentar: la población civil. Decía Yeidckol Polevnsky en su intervención en el Senado mexicano: “México pone la sangre”. La guerra entre los cárteles va más allá de estos, de la corrupción; entra a los núcleos familiares, a los puestos de trabajo, entra en los mexicanos de a pie. Batallas a pie de calle e incluso dentro de los hogares. Creo relevante hablar del testimonio que una joven mexicana, que estudia actualmente en Madrid, dio en mi universidad. Esta joven hablaba de su etapa en Ciudad Juárez, contaba una escena cotidiana: su jefa y ella hablando. La jefa miraba el periódico y comentaba que cuantos muertos en la ciudad, que cuanta gente metida en los mundos de la droga, etc. A la semana siguiente, un familiar de esa misma señora, sin relación directa con ese mundo, moría y demostraba que las balas no piden el historial. Ese es el efecto que Fast and Furious ha podido provocar en la ciudadanía mexicana, aumentar su inseguridad, aumentar las páginas de sucesos, hacer de esta una rutina.

En EEUU se contraponen los rugido republicanos sobre este tema, con el silencio esquivo demócrata. Dentro de los republicanos encontramos: el informe de Darrell Issa y Charles Grassley. En este se recoge como se actuó a espaldas del ejecutivo mexicano y de los miembros de la ATF en México; los cuales mostraban preocupación por los efectos de esta operación. También se ha pronunciado el presidente de la Cámara Baja, el republicano Boehner, pedía justicia para el agente asesinado por armas del operativo, Brian Terry. Olvidando que hay muchas víctimas que también merecen justicia como el agente Jaime Zapata, Mario González y un largo etcétera que forma las constantes crónicas negras de diarios mexicanos. En las filas demócratas, silencio y actitud esquiva. El presidente empleo su fuero ejecutivo para no entregar los informes de un caso que no conocía o al menos no es demostrable que lo conociese. Este fuero ejecutivo librará al fiscal general de EEUU, Erick Holder, de la sentencia de desacato que la Cámara Baja aprobó, a causa del caso que la secretaria de Justicia, Janet Napolitano, ha denominado como “un operativo con serios errores

Más allá de estos países encontramos silencio. Un caso que ha supuesto que México alcance, en ciertos intervalos temporales, unos niveles de homicidios superiores a los de la Guerra de la Independencia, según el periodista José Antonio López Sosa; ha surgido en la prensa internacional en forma de tormenta. Se tiene constancia en las grandes cabeceras de los momentos claves: cuando estalló públicamente, las polémicas dentro de las esferas políticas de EEUU, etc. Lo que se obvia, las notas de sucesos que son las consecuencias de esta operación, la frase tan repetida por políticos, periodistas y asimilada por muchos: “México pone los muertos”, las cifras escalofriantes de seres humanos que han sido el medio para un fin al que no se ha llegado. Llega al extremo la ignorancia de este caso ,que es representante de la máxima maquiavélica: “El fin justifica los medios” en el siglo XXI, que si buscas su nombre lo que primero encuentras es esto.

Fast and Furious: armas, droga, muertes, corrupción, ineficacia, inseguridad. ¿Lo peor? Esto no es un juego o una película, es una realidad que hace más compleja la de millones personas. Una realidad que ya se ha cobrado 50000 vidas, con armas financiadas con la droga que cruza la frontera. Muerte financiada con muerte.

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