440 millones de euros, este es el ahorro que propone la ministra Ana Mato. En tiempos austeros y críticos como estos, todo ahorro es bienvenido. Sin embargo, hay que valorar el coste de estos. El ahorro ,del que hablamos, podría tener lugar gracias a un recorte en la subvención a medicamentos. La ministra propone que 456 medicamentos sean pagados íntegramente por sus consumidores. ¿Qué medicamentos? ¿A cuántos españoles podría afectar? No se conoce la totalidad, pero si algunos de los que podrían desaparecer de muchos hogares por cuestiones económicas.

En caso de que este recorte se llevase a cabo; el ministerio no erradicaría su subvención totalmente. En patologías donde estos medicamentos sean necesarios de forma constante, el paciente seguiría pagando parcialmente. Son medicamentos de carácter común, sustituibles por prácticas tradicionales o naturales como sugirió la ministra y por remedios tradicionales. Algo que me provoca un gran temor, ¿volvemos al auge de curanderos, de prácticas no controladas? Los remedios tradicionales y naturales son realmente interesantes y prácticos, pero requieren un control.

 Si esta medida sale adelante la notaremos en nuestros armarios de las medicinas, en el mío al menos. En tiempos de catarros, los medicamentos prescritos se verán sustituidos por el zumo de naranja con miel. Problemas estomacales, como diarrea o estreñimiento, serán solucionados por remedios de toda la vida; en el caso del primero con manzana rayada en cantidades industriales; en el del segundo con una hoja de geranio empapada levemente en aceite de oliva y aplicada en la zona cero. Curioso e incluso cómico, pero efectivo. Los que conocemos remedios naturales, por el motivo que sea, podremos afrontar esto. Pero realmente me aterra pensar en aquellos que busquen soluciones en webs sin contraste, en fuentes no fiables. Esto tiene una solución, si realmente el ministerio quiere potenciar estos remedios que lo haga de forma oficial, que los divulgue, pero que no incite a su consumo, sin ofrecer una forma segura de utilizarlos.

Pero hay problemas que no se solucionan con tratamientos naturales. La psoriasis, con p, es una enfermedad cutánea provocada por un fallo inmunológico. Su causa es genética, hay gente que la puede padecer de modo potencial y factores como el estrés pueden favorecerla. Pero una enfermedad como la psoriasis tiene unos efectos más allá de los físicos. Hablo de efectos sociales, las miradas, el asco mal disimulado e incluso el miedo.

En ese vídeo se explica muy bien, pero un ejemplo tal vez lo explique mejor. Un familiar directo tuvo y tiene está enfermedad. Unas ronchas blanquecinas, esa “caspa”, todo eso se tradujo en desprecio por seres cercanos. Aún hoy, cuando cuenta esa historia ,a sus 40 y muchos años, sigue viéndose el vestigio de ese drama en los quiebros de su voz, ese drama provocado por algo superficial. Una enfermedad que provoco, por ejemplo, que a este familiar lo expulsasen de un equipo de fútbol. Es una enfermedad de la que pocos hablan, que menos saben escribir. Una enfermedad desconocida por muchos que sufren cientos de miles de personas. Si van a recortar en esos medicamentos, que hace que un 2% de la población pueda mejorar, provocando que algunos no tengan acceso a él; tal vez, tengan que tratar de explicar que son  estas enfermedades. Si no se les ayuda con sus síntomas, al menos que se  ayude a que no tengan estos otros síntomas sociales. En casos como la psoriasis hay dos enfermos quién la sufre y quién la magnifica con su ignorancia y su desprecio.

La sociedad no solo necesita cura a sus enfermedades físicas o psicológicas, hay muchas hechas de prejuicios, de ignorancia o de estupidez, que requieren tratamiento YA.

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