En los últimos meses de 2011 me lanzaba a conquistar un sueño. No iba a dar la vuelta al mundo, no pretendía subir a la luna, ni vivir una escena de película de aquellas que hacen suspirar, mi sueño era estudiar periodismo. En ese tiempo me preguntaron, en repetidas ocasiones, ¿por qué vas a estudiar periodismo? Muchos me miraron al preguntarme con la indulgencia con la que se mira a un tarado; otros dejaron el disimulo para llamarme loco y estúpido: “Desperdiciar la media así, no sabes lo que haces”, esa fue una sentencia repetida; otros simplemente me apoyaron, sin decir nada, sólo me apoyaron.

La entrada en la facultad tampoco distó mucho de esto. Nos preguntaban el porqué estábamos sentados en esa aula, qué esperábamos. Yo sólo sabía responder que no lo sabía, lo único que tuve claro desde el minuto cero es que estaba donde quería estar. Pese a saberlo, siempre quedaron las dudas, los miedos, fantasmas del pasado y del presente. Cada ERE en un medio nacional era un navajazo y una nueva duda de si me estaba equivocando; cada periodista desesperado que denunciaba ofertas precarias era la aparente confirmación de que me estaba equivocando. Sin embargo, cada instante planeando un nuevo reportaje para este blog, cada minuto en el que escuchaba que muchos otros soñaron, lucharon y ejercieron esta profesión fueron lo que me hicieron seguir luchando por esto.

Este año no ha sido fácil para nadie, el que viene tampoco lo será según los augurios, pero estas etapas de incertidumbre tienen algo bueno. En tiempos donde el futuro no es previsible y donde las salidas son volátiles, la clave está en hacer lo que te hace sentir vivo. Simplemente porque nada te asegura el futuro, nada tiene garantía. Esto es un aliciente para que seas tú, no para que seas quien te imponen las salidas, quien esperan que seas, quien te han dicho que debes ser. Por esto hoy, 8 de Junio de 2012, yo soy José David Pérez García, un proyecto de periodista, no el futuro doctor Pérez que algunos esperaban, ni el maestro, ni el comerciante que mi abuela pronosticaba que sería. Soy lo que  ahora sé que quiero ser.

Unos me llamarán loco, otros valiente, otros no me llamaran por falta de saldo, ganas o tiempo. Yo sólo sé que he sido lo bastante adulto para dejar que ese sentimiento, tan poco pragmático, llamado vocación me llevase a donde estoy. También sé que soy lo bastante feliz como para no arrepentirme de esto. En fin, por ahora, esto me llena lo suficiente como para no arrepentirme, pase lo que pase. Lo que aún no sé es lo que me ha llevado a querer ser periodista en tiempo de crisis, porque lo que eres es algo inherente a uno mismo, inexplicable a quienes no han querido sentirlo e innecesario de explicar a quienes se han dejado llevar por lo que son.

J.David Pérez-García

Periodista… algún día 😉

Anuncios