Educación para la Ciudadanía se llamaba el catalizador de los micromensajes, que han volado esta mañana. Tweets que celebraban una reforma, otros que la criticaban, otros predecían el fin del mundo ante este cambio. Sin duda, este que parece orientado hacia el liberalismo y lo tradicional, no es lo idóneo para formar una sociedad progresista, pero ¿lo que teníamos antes lo era?.

Se han suprimido párrafos. Es casi hilarante que se crea que con un párrafo, se puede contrarrestar los efectos nocivos de prejuicios, tópicos y casos que han provocado la generalización. Que la lucha de grupos como los homosexuales se reduzca a una serie de líneas y se considere la panacea. Que contra los tópicos contra los inmigrantes se utilicen viñetas. Por no hablar de la concienciación de la lucha de los derechos humanos. Todo esto se explicaba en una hora a la semana, a jóvenes que en su amplía mayoría ya tendrían un ideario y unos prejuicios bien asentados.

¿De verdad el cambio en esta asignatura va a cambiar la ciudadanía? ¿La cambió su predecesora? Ojala todo fuese tan sencillo; ojala en una hora se pudiera enseñar a ser ciudadano; es más, ojala en una hora se pudiera enseñar a ser humano. No pretendo menospreciar a la educación que me enseñó a pensar, o eso quiero creer; la importancia de esta es innegable, pero la calidad no.

Sentar a un grupo de 30 o más chavales, frente a un profesor hastiado o un interino temeroso, como pasa en muchos casos, no es lo ideal para formar a un ciudadano.Primero para educar y enseñar se debe saber escuchar, una auténtica virtud en extinción; a respetar, y no por miedo sino por valía. Con esto quiero decir que para aprehender en las aulas, se debe haber educado en casa, y para educar en casa se ha debido aprehender antes.

Por tanto nuestra educación tiene un problema mucho mayor que el adoctrinamiento, que PP, PSOE, el señor Pérez o Jiménez hayan querido inculcar. Nuestra educación se encuentra acéfala de educación. ¿Una contradicción, no? Intentaré aclararlo. La educación del individuo es algo que no recae solo en las clases, o solo en las casas; no se mide en el número de libros de textos; ni tampoco en los partes de incidencia. La educación es un proceso de evolución constante, de la cuna a la tumba. Una hora, no va a cambiar nada, un compromiso férreo con la educación, quiero creer que si.

Cuando decidamos dejar a un lado, prejuicios, paternalismo, miedos y un largo etcétera; cuando nos demos cuenta de que el ser humano debe de saber una cosa como hombre: “Soy libre los demás también, y mi deber es respetar su libertad”; y como ciudadano se dé cuenta de que como ser gregario debemos formar parte de una sociedad, que solos no somos más que los animales más débiles, pero que unidos algo podemos hacer. Si en algún momento nos damos cuenta de que libertad, para progresar y crecer, y  solidaridad, para poder seguir siendo parte de algo, son las claves . Ese día a lo mejor podemos enseñar ciudadanía. Mientras, sigamos peleándonos a ver que se enseña en una hora.

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