La Europa de los Borbones, de los Salzburgo, esa Europa que tantos dueños tuvo y por la que tanta sangre derramaron. Esa es la misma Europa que parecía unida, que buscaba en la alianza la fuerza. Aunque tal vez  esto es una interpretación vacía y la realidad es que algunos buscaban el liderazgo, no la unión; y otros no pasaban de unos interes en el desarrollo. Pero Con esta entrada no busco divagar sobre quién es malo, o bueno, o regular o tal vez nada en la Unión Europea. Con esta entrada simplemente busco hablar de una Unión Europea, que cada día parece más separada.

Antes de nada creo que conviene definir las palabras que me llevan a escribir este post: Unión Europea. El buscón de la RAE me ofrece 14 definiciones de la palabra unión; sin embargo me quedo con una, la definición médica: “Consolidación de los labios de la herida”. Porque Europa estaba herida, por conflictos religiosos, políticos, dinásticos, culturales y un largo etcétera. No obstante nos unimos, los motivos iniciales fueron la economía pero poco a poco fue surgiendo una ilusión que iba más allá de un libre mercado. Llegó un momento en que no todos, pero si algunos vieron al país vecino no como un extranjero sino como un europeo más. La segunda me cuesta definirla, pese a la aparente obviedad, ¿se puede hablar de algo europeo o europea con la que está cayendo?.

Es más tentador creer que en algún momento antes de esta crisis, que ha convertido a Europa en un barco mal tripulado, alguien sintió esa unión de las heridas del pasado. Sin embargo hoy parece que esas heridas , aparentemente cerradas, han vuelto a abrirse con nuevos ataques, con nuevas luchas. A grito de: “Sálvese del déficit quién pueda”, políticos europeos azuzan a sus agencias evaluadoras, a sus ministros de economía y a clichés baratos para atacar a países que gozan de una membresía que poco parece valer en tiempos de crisis.

Ahora que los líderes de los países miembros parecen sentirse menos europeístas que nunca; ahora es cuando toca demostrar si existen europeos o todo ha sido una quimera ¿Por qué se inició todo esto?, ¿Dónde quedan esos grandes proyectos? Nadie dijo que fuera fácil, pero si que podría ser grande. Ahora toca decidir si lo que importa es salvar el dinero que los bancos nacionales han invertido; o tal vez valga la pena salvar a Europa del rapto de la crisis.

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