En 2002, el proyecto Marca España desvelaba que para los extranjeros, los toros eran uno de los distintivos de nuestro país. De este proyecto podría haber sacado el  ministro de educación, José Ignacio Wert, un discurso  que despertó la polémica en diversos sectores de la sociedad española. Pero no solo el ministro ha sacado al ruedo a la tauromaquia, la presidenta del ejecutivo madrileño también aportó su grano de arena promoviendo las “excursiones taurinas”. A esto se debe aunar que The Wall Street Journal informaba de un acuerdo entre Banca Cívica y una empresa del mundo de los toros, por el cual se concedían microcréditos para financiar abonos de temporadas. Por hechos de este calibre, la tauromaquia parece en estos tiempos de crisis y austeridad una apuesta personal del Estado, algo que se podría intuir con el hecho de que  el ministro priorice reunirse con toreros, antes que con representantes de estudiantes. Así, en estos tiempos en que los toros parecen recibir un respaldo considerable desde Moncloa deberíamos cuestionarnos: ¿Es hora de que algo cambie en este mundo?, ¿se debe respetar como tradición histórica?, ¿qué efectos tiene para España y esa famosa “marca”?

La respuesta a esto intentarán dárnosla Joaquin Monfil de la asociación El Toro y David Díaz del PACMA. No sería extraño que los dos entrevistados hubieran coincidido alguna vez, solo que en diferentes roles. Díaz en una protesta fuera de la plaza y Monfil con sus prismáticos y su cronómetro en su localidad de las Ventas. Uno quiere ver el fin de la tortura y otro el arte de los toros; ambos hablan en el nombre de las víctimas-protagonistas de la llamada Fiesta Nacional por unos o tortura a secas por otros: el toro.

La tauromaquia representa a la historia más negra de este país” esa es la respuesta que David Díaz da al apoyo gubernamental a los toros, su difusión, protección y el intento de inmersión de jóvenes en este es una forma de seguir escribiendo la historia negra de España, y de continuar generando una mala imagen internacional, según este representante del PACMA en Madrid. A esto añade que la imagen no es lo realmente importante, sino que lo que deben primar son los intereses de los animales. Además comenta que aunque este espectáculo estuviera bien visto por el resto de los países no debería continuar, pues es un espectáculo basado en la tortura.

David Díaz: “La mayoría de los españoles no tienen interés en los toros”

  Por otro lado no es solo internacionalmente donde las corridas de toros generan mala imagen, dentro de las fronteras nacionales, según datos que maneja el PACMA, el desinterés por la tauromaquia aumenta progresivamente. A la par que decrece la asistencia a la plaza “los españoles comienzan a concienciarse y a tomar parte del proyecto del PACMA” nos cuenta Díaz. El Partido Animalista ha mejorado su estructura y ha crecido en los últimos tiempos. Además cuenta, que reciben muestras de apoyo de personas que aún no han tomado la iniciativa de votarles, pero comparte sus mismos ideales. El crecimiento de este partido, hoy por hoy minoritario, se muestra en los 101.557 votos recibidos para el Congreso y 371.433 para el Senado.

David Díaz: “Se debe financiar la educación y la tecnología, en lugar del maltrato animal”

Sobre el futuro de la tauromaquia Diáz cree que lo único justo ,para los animales que protagonizan las corridas, es el fin de estas. Desde el PACMA se pide la abolición y no contemplan la posibilidad de reforma alguna; debido a que, bajo su criterio, la esencia de la tauromaquia es: “ la violencia y la muerte”. También consideran que la tauromaquia ha de abolirse y no reformarse; debido a que es una muestra del especismo imperante que infravalora los intereses de otros animales e impone un tipo de esclavitud.

Por tanto el PACMA aboga ,en principio, por la retirada de los fondos públicos a esta actividad, respetando que los inversores privados lo hagan mientras esté legalizada. Sobre el futuro sin la tauromaquia, ven posible el reciclaje de la población empleada en materias como las energías renovables, el uso de las dehesas como reservas naturales y las plazas como museos o centros culturales.

Joaquín Monfil: “Últimamente solo suelo sentir aburrimiento en las plazas”         

 Para Joaquín Monfil ir a los toros ya no es lo que era. Se han convertido en una herramienta publicitaria y cimentada en la imagen, de donde proviene el interés del gobierno en apoyarla y no de preservar un espectáculo basado en la emoción del riesgo y la valentía, como él define las corridas. El resultado, según cuenta el veterano taurino, es que los toros hayan pasado de ser emocionantes, a ser un espectáculo estético donde la figura del torero, el traje de luces de alta costura y los toros amansados estén a la orden del día. Esto está provocando decepción en los propietarios de la plaza, pues para este taurino madrileño: “La Plaza estará gestionada por Esperanza Aguirre, pero los dueños somos los expertos en comprar entradas”.

Y ante este espectáculo ,que Monfil cataloga de aburrido en muchas ocasiones, no es extraño que los jóvenes se alejen, incluso muchos abonados prefieren ver las corridas por la tele, a desplazar a las Ventas para decepcionarse, reconoce el mismo. Así se va perdiendo la tradición taurina que Joaquín Monfil recibió de su padre y que teme no poder transmitir a sus nietos. Debido a que los jóvenes se aburren, a que en las corridas se llegan a utilizar toros reparados en corrales y que el torero va perdiendo progresivamente la técnica de matador, provocando la agonía larga y desesperada del toro por su ineficacia, y mejorando su posado ante el flash. Mientras esto pasa en España, en el Rosellón,  Monfil ve los toros de siempre, en este lugar se produce la extraña mezcla de toros con nacionalismo catalán, porque “en la Francia catalana son muy catalanes y muy taurinos” explica; pues mientras los toros se desarrollan son acompañados de música típica y del movimiento de banderas catalanas.

Joaquín Monfil: “Si la sangre desaparece de los ruedos no será por conciencia, será por imagen y negocio”

Al hablar sobre el futuro de la tauromaquia, Monfil cree que ya se ha reformado y se ha convertido en un espectáculo más estético que arriesgado. Y el alto número de indultos, le hace creer que en algún momento se podrán dar unos toros sin entrar a matar, pero no por motivos de conciencia sino por presión de apoderados y figuras, por falta de toreros y toros con mayúsculas. Sobre un futuro sin toros, Monfil no cree que aquellos que han dedicado su vida a este mundo puedan reciclarse por su elevada edad; pese a esto reconoce que la tauromaquía sufre la crisis, las corridas descienden, los toreros, picadores y demás desean ir al Sur de Francia para poder cobrar y cobrar mejor. Además considera que si los toros desaparecieran las dehesas sería inservibles, al igual que las plazas y recurriendo al tópico taurino Monfil :  “El toro es un animal para dejar blancos a la cuadrilla y luchar hasta el final en la plaza” por tanto sin corridas no habrían toros, sería la reflexión del aficionado.

¿Y tú como ves el futuro de las plazas?, ¿Reforma, abolición o mantenimiento? Ellos ya han opinado, te toca a ti

Agradecimientos

Roberto García Yuste y Joaquín Monfil Sola (Asociación El Toro, Madrid)

David D. (PACMA)

Gonzalo Pérez Alarza

M.S.M.

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