En la madrugada de Getafe no faltaron trabajadores  que pusieron pies en polvorosa, las señoras sin tacones porque como declaraba una: “hoy no se sabe si hay que correr”, y se encomendaron al conductor de Renfe de turno, para poder coger uno de esos trenes que les llevaría a trabajar. Son los llamados esquiroles por unos y por otros los que hacen las cosas como dios manda. Hoy 29M el trabajador debe decidir si va a su puesto de trabajo o sale a la calle a defender su dignidad laboral frente a la reforma laboral. Los argumentos esgrimidos en contra de esta reforma han venido de la mano tanto de CCOO y UGT ; como por otros a los que los flashes prestan menos atención como el sindicato anarquista CNT y la asociación obrera católica HOAC.

Tampoco han faltado expertos y políticos que han dado su particular visión sobre si ir o no ir hoy a la huelga. Pero realmente los que tienen la última palabra son las circunstancias de los trabajadores. Las cuales determinarán si estos van hoy a trabajar o a ejercer su derecho a huelga. Por eso hoy LibertoPress se va a la calle a conocer esos motivos, a descubrir si la huelga es un derecho o un privilegio, en definitiva a preguntarle a aquellos por los que casi siempre se habla y se decide.

Considero necesario establecer una dualidad entre las personas que han ido hoy a su puesto de trabajo. Por un lado están aquellos que lo han decidido; por otro aquellos que han debido ir por presión u obligación.

Entre aquellos que hoy han ido a trabajar por convicción destacan declaraciones como:“Este no es momento para huelgas” de un trabajador que se declaraba contrario a la reforma laboral pero que creía que en este momento una huelga solo debilita la imagen de España en el exterior y nos pone en el punto de mira. Otra ha afirmado: “Esta reforma laboral es un abuso” pero se autodefinía como una persona consecuente y pensaba que en su trabajo la trataban con justicia y no tenía motivos para ir a la huelga. Una chica que corría por las escaleras mecánicas de la estación declaraba ahogada que si ella no iba hoy ,su empresa no llegaría a los objetivos mensuales y su jefe no se merecía eso.

También dedicó unos segundos a responder un señor con traje y mirada firme que no titubeó al declarar: “¿Huelga?, trabajando se levanta España”. En la misma línea aunque con otras palabras otros dos trabajadores coincidían en que la huelga no era la solución y que esta reforma era inevitable, a la par que se encogían de hombros y cruzaban el torniquete para coger el tren. Un joven se declaraba como un traicionado, pues no entendía porqué los sindicatos habían tardado tanto en actuar y recordaba el indulto al banquero Saenz, lo cual le había hecho perder la fe. Aunque sin duda alguna el factor estrella ha sido el dinero, buena parte de los entrevistados antes de ir a trabajar declaraban que no iban a perder un día de sueldo, ni a quedar en mal lugar en su empresa. Estas opiniones reflejan como hay personas que o bien por no creer en la huelga como una medida adecuada por la circunstancias o su esencia han decidido seguir adelante, otras lo han hecho por fidelidad a su empresa y no faltaban aquellos cuyos motivos eran crematísticos, pero todas ellas han podido elegir ,según han declarado, lo que hacían hoy.

Sin embargo esto no ha sido igual para todos, el primer entrevistado de la mañana se ha identificado como un militar, y ha mostrado sus deseos de ir a la huelga, pero ha recordado con resignación que los militares no tienen ese derecho. Una señora de nacionalidad ecuatoriana solamente ha declarado: “Mi jefa me dijo o mañana limpias o puedes olvidarte de volver pasado”, esto nos sitúa ante la complicada situación de aquellos que trabajan en la economía sumergida, la cual crece a expensas de la crisis. Un joven estudiante contaba que hoy tenia su primera entrevista de trabajo desde hacía meses y que ya llevaba demasiado en el paro como para no ir, ¿Qué harías en mi lugar? Pregunta. Otro joven inmigrante comenta que en su lugar de empleo nadie va a hacer la huelga y que él en un principio deseaba hacerla, por lo cual le da miedo que al ser el único su jefe tome represalias.  Me gustaría destacar está pregunta que define de forma certera el miedo y la presión que han impulsado a parte de los trabajadores a ir a trabajar: ¿Qué puedo hacer con mis hijos en el colegio aún, con la hipoteca de un piso que se queda pequeño y con un marido al que se le acaba el paro en un mes? En definitiva miedo, presión de grupo y necesidad han llevado a mucha gente a tener que dejar a un lado su discutible derecho a huelga y seguir con su rutina.

La última declaración que quiero compartir con vosotros y analizar es esta: “ Yo estoy aquí trabajando por mi voluntad, ya que ellos no van a ceder en nada” Una oración en la que se puede apreciar un abismo entre gobierno y gobernados, unas palabras en la que las ideas de solidaridad, de dignidad laboral no tienen cabida, sumidas en la frustración que tal vez haya sido un factor clave por el que algunos hayan decidido seguir con su rutina.

Estas han sido las razones que parte de los trabajadores que hoy han querido o debido ir a su puesto de trabajo han expuesto. ¿Cuál es tú caso?, ¿Qué has hecho tú?, ¿Qué crees que deberías haber hecho?

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